Inicio > Artículos > El periodismo independiente no es neutral

El periodismo independiente no es neutral

Carlos Martínez

"Contra la neutralidad. Tras los pasos de John Reed, Ryzard Kapuścińsky, Edgar Snow, Rodolfo Walsh y Robert Capa"
Que los medios de comunicación estén cada vez más domesticados e s un hecho incontestable. La forma más directa y grosera de control de los periodistas es el empresarial. Pascual Serrano desarrolló este tema en su anterior libro “Traficantes de información”. Sin embargo este no es el único modo mediante el cual se coarta el derecho de “libertad de expresión”. Existen otras formas más subliminales por las cuales los periodistas, sin necesidad de dictado de un superior, trasladan la información a los ciudadanos en perfecta armonía con la ideología dominante.

Las grandes corporaciones que dominan la comunicación han impuesto una forma y un contenido para informar y, además, lo han normalizado, estandarizando la comunicación. Cualquier otra comunicación que no se equipare a este patrón normalizado automáticamente es etiquetado y rechazado como información “no-objetiva”. De este asunto trata el nuevo libro de Serrano, “Contra la neutralidad”, publicado en la editorial Península.

La experiencia de Pascual Serrano como periodista, tanto en medios burgueses como alternativos implica un amplio conocimiento de lo que significa ser neutral y no lo ser. Conoce desde las entrañas de un diario como ABC el modo de presentar como información imparcial lo que es una mera opinión del director. También ha vivido en primera persona cómo a la información alternativa se la descalifica continuamente bajo el pretexto “por no ser objetiva” . ¿Y qué mejor defensa ante este ataque dialéctico sino recordándonos la vida y obra de grandes periodistas que no quisieron ser neutrales?

En esta obra se repasa la trayectoria periodística de periodistas famosos tales como John Reed, Rodolfo Walsh o el fotográfo Robert Capa, otro reconocido especialmente en el ámbito del periodismo como Ryszard Kapuscinski, y a Edgar Snow desconocido para la mayoría lectores castellanohablantes.

Edgar Snow, periodista norteamericano, fue el gran cronista de la revolución china, su obra ‘Red Star Over China’ fue un best-seller en los años siguientes a su publicación (1937), que coincidieron con los años más duros del franquismo en los que era inimaginable que ese libro se publicase ni siquiera circulase en territorio español. Por supuesto, después de leer el capítulo dedicado al autor ya he descargado el libro de Edgar Snow en mi e-book para ser una de mis próximas lecturas.

Esto es precisamente uno de los aspectos más apreciables de “Contra la neutralidad”, la invitación a leer las obras maestras escritas por esos periodistas y recordarnos que es posible hacer un periodismo de calidad, comprometido y que contribuyan positivamente a nuestra formación personal.

Pero, a la vez que releemos a estos enormes periodistas, el libro permite repasar las grandes revoluciones populares del siglo XX, la soviética, la china y la malograda mexicana, lo que hace inevitable llegar a la conclusión de que no tiene parangón el compromiso ético de los revolucionarios soviéticos o maoístas con algunos auto-proclamados revolucionarios.

En el último capítulo del libro se nos advierte cómo la información que recibimos esta absolutamente descontextualizada, cómo sólo la información breve y sensacionalista tiene cabida en los grandes medios de comunicación. Esta forma de comunicación impide la comprensión del lector de lo que está ocurriendo más allá de datos como el número de muertos en un conflicto, este es el modo de vendernos la información. Sobre los contenidos de estos mismos medios, el autor ya nos puso en aviso en su anterior libro “Desinformación. Cómo los medios ocultan el mundo”, denunciando las manipulaciones que convierten la mentira en verdad.

En suma, un libro que junto a los dos anteriores, forma una trilogía que disecciona el periodismo, eso sí, de un modo no neutral, sino escrita con el corazón y el conocimiento. O cómo diría el propio K. Marx con los ingredientes para ser un buen comunista: la ciencia y la compasión.

Anuncios
  1. diciembre 27, 2011 en 6:16 pm

    Aun me sigo preguntando que es para el autor de este tema neutralidad en el peridismo independiente y que es desinformación.Y me pregunto esto por que con la misma coherencia y convicción que el escribe para con su critica, asi mismo otros podrian con gran coherencia y convicción acusarlo a él de lo que él acusa a otros.
    Se me ocurre poner un ejemplo aqui de lo que llamaria las verdades a las fuerzas ciniestras de la obscuridad se oponen a la contextualizacion, lo que me dirá si estamos hablando en el mismo lenguaje ó si uno de los dos estamos tan incrustrados en el obscurantismo que no sabemos diferenciar entre descontextualización y contextualización. Claro que preferiria que el ejemplo de lo que voy a decir abajo fuera comolcado en esta pagina como un tema y no que como un simple comentario; una posiblilidad que veo como muy remota el que sea atendida.
    Aqui viene el tema:

    Sobre libertades sexuales.
    Para poder entender este problema social de homofobias, hay que atreverse a hablar claramente, o sea, en un lenguaje que pueda ser muy bien entendido por todos, dejándonos de eufemismos y de otras forma sutiles y coartadas de decir las cosas para evitar lastimar la susceptibilidad de otros. Hablando de la forma en la que actualmente lo hacemos, no se llega a nada; hay que ser bien claro y explícitos en las cosas que nos propongamos concientizarnos.
    Ya que en Cuba se está haciendo una campaña para respetar a la homosexualidad, seria bueno señalar que si bien está el que respetemos las preferencias sexuales de las personas, mucho mejor creo que hubiera sido concientizar a la sociedad no tanto en este asunto de erradicar la homofobia sino que en promover las libertades sexuales (lo que está muy inter-relacionado con lo mismo) las que siguen siendo socialmente muy reprimidas en el mundo entero, incluyendo a Cuba –hasta cuando se diga lo contrario.
    Considerando que el interés y los deseos sexuales de las personas son constantes desde una edad bastante temprana (algo que pudiéramos decir -sin temor a equivocarnos- que lo desean diariamente las personas tan pronto como lo conocemos, o sea, tan pronto como alguien nos los despertara y no que nos dejara marginado del mismo, lo que nos desvía hacia la búsqueda de entretenimientos idiotas a los que se les llama cosas de niños), el que la mayor parte de la vida de los jóvenes –pero especialmente la de los adolescentes- pase sin disfrutar del sexo los más de los días de su juventud, no puede tener otro nombre que represión ; no importa que se diga que los cubanos son las personas que más disfrutan de los placeres sexuales en el mundo entero en relación con otros países; si los cubanos heterosexuales sin una pareja sexual (los que increíblemente son muchos, independientemente de las razones que sean) tienen como promedio diez veces más contactos sexuales que la gente de cualquier otra parte del mundo, esto todavía por lo general es algo que los deja al menos unos trescientos sesenta días del año sin haber disfrutado lo que tanto desean. Y baso esto en lo que yo mismo viví así como en lo que se que han vivido todos los varones que conocí en la isla.
    ¿Por que no hacer una campaña de educación sexual, tanto en las escuelas como a nivel de CDR y hasta en los discursos políticos en las concentraciones populares, en los que se inste a los padres a que se aseguren de que sus hijos, tantos los varones como las hembras, estén disfrutando de lo que tanto desean hacer en ese momento en sus vidas, cuando tienen en su más alto nivel el erotismo ; momento en el cual es cuando más lo pueden disfrutar y no que se desperdicien sin haber disfrutado las mejores experiencias sexuales -lo que es negación tan criminar como que lo es la falta de una educación, así como la falta de medicina y de una buena nutrición?
    Si nosotros podemos abogar por los derechos de la homosexualidad, ¿por qué no poder hablar por los derechos sexuales que se están perdiendo los jóvenes heterosexuales? Si el imperialismo aboga a favor del capitalismo criminar y a favor de sus “derechos“ hegemónicos, ¿por qué nosotros no vamos a poder abogar por una causa noble como son los derechos de los jóvenes a no desperdiciarse la mejor parte erótica de sus vidas por una cuestión de prejuicios existentes contra los que tendríamos que enfrentarnos? ¿Por qué al menos no ofrecerle a las personas un manual de sus derechos sexuales en los que se les deje saber claramente que en Cuba no van a ser castigas y condenas –y ni siquiera reprendidas- las maestras y otras mujeres adultas por irse a la cama con un adolescente; un absurdo que si se les aplica en los países capitalistas occidentalizados? ¿Qué daño físico ó emocional le podría causar una maestra, una tía, una vecina, una prima… sea ella el tipo sexual del muchacho ó no lo sea, por seducirlo sexualmente y llevárselo a la cama? ¿Quiénes son los que se oponen a esta libertad? Una cosa es que un hombre seduzca a una niña u adolescente y tenga sexo con ella, y otra es que una mujer seduzca a un muchacho y tenga sexo con él. El primero podría causarle daño físico y va y hasta emocional dependiendo de cómo éste manejara el asunto -así como del desarrollo de la muchacha; un chance al que no podríamos arriesgarnos al menos con el hombre actual, cual aun está semiprimitivo en cuestiones sexuales-, mientras que la segunda no podría causarle ningún daño al muchacho, y mucho menos confundirlo emocionalmente. La mujer no ha de ser solo para ser madre amamantadora y cambiadora de pañales de sus hijos, sino que la mujer también debería de tener un papel fundamental en la educación sexual de los varones para que así aprendan a quererlas y a respetarlas mucho más cuando ya sean adultos; nada podría garantizarle mas a una mujer la seguridad, respeto, amor y protección del hombre que el que sea ella misma la que los enseñe a amarlas. Y el que tanto los homosexuales y lesbianas así como los hombres puedan considerar como discriminatorio el que la mujer no solo sea exenta de culpabilidad alguna al tener relaciones sexuales con adolescentes sino que hasta sea estimulada a inicial sexualmente a los jóvenes (lo que las hará muy felices al sentirse más útiles como mujer al darle placer a los jóvenes -algo que podría generar celos, especialmente de parte de los pedófilos, o sea, de los que quieren que otros adolescentes vivan las mismas horribles experiencias que ellos vivieron cuando por primera vez fueron abusados sexualmente y traumatizados hasta el punto de perder la virilidad con ello), pues el que tengamos que enfrentarnos a ello no seria muy diferente que el hacerle entender a la gente que sí existen diferencias entre los géneros a pesar de que por asuntos económicos ó de salarios la mujer en los países capitalistas reclamen igualdades de oportunidades de trabajo hasta donde haya una plaza bien pagada como torturador de prisiones de guerra. O sea, que así como la mujer compite separadamente de los hombres en el deporte, así también la mujer se diferencia del hombre en muchas otras cosas, y no puede aplicarse las mismas reglas que al los hombres.
    Si nosotros nos atreviéramos a instar a la mujer a ese nuevo papel como mujeres, no solo le haríamos felices la existencia a millones de jóvenes y adolescentes que han vivido fantasías irrealizables y muy frustrantes, de amores por una compañera de escuela ó de la vecindad, así como el de mujeres que han estado cerca de ellos, sino también únicamente de esta manera podríamos llegar a una conclusión realista de si la homosexualidad es algo innato ó normal en los seres humanos, ó si es el producto de las represiones sexuales y de la falta de relaciones libres entre las personas de diferentes sexo. O sea, que si desde niños y niñas a nosotros se nos permite intimidar libremente con otros niños y niñas, siendo normal el que también varones y hembras se metan juntos debajo del sótano ó se pierdan entre los matorrales sin que sean espiados, e incluso, el que sean instados e invitados por los padres a que pasen la noche juntos en la misma cama, y que a pesar de tanta libertad, todavía en medio de la adolescencia algunas hembras y varones muestren preferencias sexuales con personas iguales, entonces sí tendríamos que admitir que el homosexualismo es natural, y todos lo íbamos a entender y aceptar tranquilamente; de eso no tengo la menor duda de que así sería.
    Son muchas las diferencias que existen en casi todo entre los varones y las hembras. En los asuntos sexuales, muchas veces lo que para una hembra podría resultar algo horrible, para un varón no. Es muy raro que un varón sufra por que una mujer lo posea, seduciéndolo ó asaltándolo sexualmente, si ya estaba en una edad que podía entender algo sobre el sexo; digamos si ya estaba dentro de la edad de nueve años ó dentro de la pubertad, cual normalmente es una edad en la que los niños ya piensan en sexo. De manera que si bien el que una mujer seduzca ó asalte sexualmente a un niño pudiera ser una bendición para este, que no solo no lo traumatizara, sino que, incluso, va y lo más probable es que yo ayude en su propia estima y en la confianza en si mismo, lo opuesto le sucedería a una niña que fuera asaltada sexualmente. Bajo los prejuicios sexuales y humanos en los que vivimos, un asalto sexual a una hembra de cualquier edad, lo más probable es que la lastimaría, la traumatizaría, y la llenaría de asco y de culpa si la persona no fuera alguien que a ella le gustara mucho y que ella fuera la que lo estuviera deseando, lo que a veces si sucede.

    También vale señalar que los efectos de un asalto sexual de una mujer a un muchacho ó de un hombre a un muchacho no son los mismos. Cuando es una mujer la que asalta sexualmente a un muchacho, ello la más de las veces se traduce en lo mejor que pudo haberle pasado a éste en su vida, sobre todo si ella era atractiva y el muchacho alguna vez se fijó en su sexualidad. Pero cuando es un hombre quien ataca sexualmente a un muchacho, por lo general ello se traduce en una experiencia muy desagradable, bochornosa, repugnante y hasta traumática, dependiendo de lo que le hubieran hecho y a que edad le sucedió.
    Hablemos de ejemplos concretos de lo mucho que sufren los niños cuando son reprimidos sexualmente; niños que dependen de un lugar para estar, mas de la orientación, cuidado y alimentación de unos padres o tutores que son los que les dicen lo que es correcto y lo que no lo es; niños que carecen del conocimiento, de las palabras y de la retorica para poder enfrentárseles a sus controladores (lo que por lo general se vuelve en opresiones), teniendo que someterse al mundo absurdo en el que nacieron, sin ninguna posibilidad de hacerse libres.
    Por ejemplo, hace unos meses se habló en la televisión norteamericana de que se están dando muchos casos de niños varones que les están pidiendo a sus padres que les compren una muñeca barbi, televisión donde se ve una escena de uno de ellos llorando cuando el padre se niega a hacerlo. La reacción unánime de los padres era de esperarse: negarse rotundamente a complacerlos. Seguramente pensarían que sería muy peligroso comprarle a un hijo varón menor de once años una muñeca, además de que tendrían sospechas de que el muchacho tuviera inclinaciones femeninas y que pudiera homosexualizarse.
    Pues la realidad es que ambas apreciaciones están muy equivocadas. El muchacho quiere la muñeca por que quiere tener una para con sus juegos eróticos, así como la mayor parte de los hombres adultos cuando fueron adolescentes se valieron de las muñecas de sus hermanas ó primas en sus juegos eróticos , los que además también se valían con frecuencia de la almohada ó del colchón para con dichos juegos. Y es realmente muy frustrante para ellos –los niños- el que ese pequeño deseo de tener una barbi no le sea concedido, pues sus fantasías irían mucho más lejos en sus imaginaciones tendiendo una barbi que sin tenerla, pues ni el colchón ni la almohada son suficientes. ¿O acaso también los van a poner a dormir en el piso sin siquiera una almohada, para que no usen esas cosas en sus cochinadas? Si les negamos una barbi, por lógica también deberíamos de negarles un colchón y una almohada, pues en definitiva ellos también se valen de lo mismo con esas cosas.
    Si tantos hablamos de lo mucho que queremos a los niños, creo que desde hace muchos años les debemos la mejor de sus felicidades, cuales no son necesariamente ni la escuela, ni la medicina, sino que la felicidad diaria de ser libres para expresarse según sus deseos. Espero que nosotros hagamos algo para de una vez entregarle a los niños y niñas el mundo ese que tanto quisieran que exista. Y eso, no solo a ellos los hará crecer como personas felices y sin prejuicios, sino que también los hará crecer como revolucionarios convencidos que sí serian capaces de creer y de luchar por un mundo mejor. Pero además de esto, también nos ganaríamos la simpatía no solo de todas las mujeres (las futuras madres) del mundo sino que también de toda la heterosexualidad, aunque no sea precisamente ella la que domine el periodismo y el mundo de las letras. Atrevámonos a un desafío real y no que a una falsa que no convencerá a los revolucionarios.

  2. diciembre 28, 2011 en 2:45 pm

    No existe peor revisor de un texto que el mismo autor; de ahí que en los dos primeros párrafos de lo que dije arriba, escribiera tan desastroso, lo que me obliga a tener que corregirlo y decirlo otra vez aquí abajo, pidiéndole disculpas a los que lo hayan leído.
    “Aun me sigo preguntando que es para el autor de este tema neutralidad en el periodismo independiente, y que es desinformación. Y me pregunto esto por que con la misma coherencia y convicción con que él escribe para con su critica, así mismo otros podrían con gran coherencia y convicción acusarlo a él de lo que él acusa a otros.
    Se me ocurre poner un ejemplo aquí de lo que llamaría las verdades a las que las fuerzas siniestras de la obscuridad se oponen en la contextualización de las noticias, lo que me dirá si estamos hablando en el mismo lenguaje ó si uno de los dos estamos tan incrustados en el obscurantismo que no sabemos diferenciar entre descontextualización y contextualización. Claro que preferiría que el ejemplo de lo que voy a decir abajo fuera colocado en esta pagina como un tema y no que como un simple comentario; una posibilidad que veo como muy remota el que sea atendida.”

  3. enero 3, 2012 en 4:01 pm

    La neutralidad del periodismo en el pensamiento del mundo actual –cual está saturado de hipocresías- es un imposible por cuanto si uno no se somete a las simulaciones de la corriente hipócrita, sencillamente no hay modo de que como periodista uno pueda llegar a realizarse (y ese es un precio muy alto a pagar por el que solo unos muy pocos con principios estarían dispuestos, y de los que nadie sabe nada de ellos por cuanto jamás pudieron siquiera arrancar en el mundo periodístico); nadie, ningún medio de comunicación se arriesgaría a atreverse a publicar nada de un periodista que hiriera la susceptibilidad de grandes grupos humanos que cuenten con un gran poder de votos y de compra; de ahí que en muchos asuntos hasta ahora nadie a podido ser objetivo en sus criticas, así como en sus análisis ó narración de los hechos, especialmente desde que se le reconocieron los mismos derechos políticos a los que antes no lo tenían, así como la igualdad de las personas de todos los géneros y demás. O sea, que antes al menos unos se sentían libres para opinar sobre las personas sin temor a represalias, desde filósofos y escritores de siglos pasados hasta periodistas y políticos tan reciente como los de principios del 1900, quienes decían desde las más denigrantes expresiones sobre unos, hasta grandes verdades sobre otros que hoy en día no se pueden ya decir. De manera que en aquellas circunstancias había unos pocos que sí podían decir lo que realmente creían, por cuando a nada le temían para expresarse, mientras que ahora no existe ninguno, lo que es una gran ironía y paradoja.
    Nosotros hemos aprendido a ser simuladores y hemos adoptado la simulación y la hipocresía como una forma necesaria de distención para poder mantener algunas relaciones que se nos hacen imperiosas. Notamos que, sin excepción, todas las figuras políticas actuales -así como al menos las de los últimos sesenta años-, son tan obstinadamente hipócritas que sencillamente tomarlas en cuenta más allá de verlas como unos simples vulgares, nos haría caer en la misma comparsa ridícula.
    En el mundo en el que vivimos hemos llegados a unos estados tan ridículos que es posible que nuestros tiempos pasen a la historia como la era de los absurdos; absurdos que están latentes en todos los niveles de nuestras sociedades, o sea, tanto en lo económico, como en lo político y en lo social. De los dos primeros siempre se ha hablado mucho, pero de nuestros absurdos en lo social -que ya rayan en la demencia- se ha dicho muy poco.
    Por ejemplo, se ha montado una hipocresía tan grande en las relaciones humanas que ya no hay manera de arreglarnos en nada sin valernos de la misma; un fenómeno que va avanzando y que se va afianzando hasta en los niveles más insospechados; la misma hipocresía que tuvo un papel fundamental en la desaparición del campo socialista.
    Pongamos un ejemplo concreto de lo que se está hablando, para que así se entienda sin hipocresías este asunto del que hablamos.
    Sucede que en nuestras hipocresías hemos llegado tan lejos que ya podemos hablar de los problemas y comportamientos de los seres humanos mencionándolos por el color de su piel, nacionalidad, lengua, preferencia sexual, religión, etc., si en nuestros comentarios hay alguna crítica implícita. Podemos decir que, generalmente, los negros son los mejores deportistas del mundo; también podernos decir que los judíos son los mejores pensadores, científicos, abogados y comerciantes del mundo. Podemos decir sin temor a represalias ni a prejuicios, que las mujeres son los mejores seres humanos del planeta Tierra. Así como también podemos decir que los homosexuales son personas muy alegres que enriquecen la vida.
    Para decir todas estas cosas, sí podemos mencionar razas, nacionalidad, grupo étnico, géneros, religiosidad, etc.; lo que si no podemos hacer es decir algo negativos de ellos sin que esto provoque histerias y acusaciones de todo tipo. Está muy bien que los negros como tales se crean los mejores basquetbolistas, boxeadores, corredores y cantantes del mundo debido a sus habilidades físicas y voces (en los EE.UU muchos de los equipos del basquetbol profesional están compuestos únicamente por personas de la raza negra, y los pocos que tienen a algunos miembros no negros, los incluyen no por que no hayan encontrados a otros mejores entre los negros, sino que para no hacer de ese deporte un deporte de solo negros); también está muy bien que los judíos se crean que ellos son las personas mas inteligentes del mundo. De la misma manera, también está bien que las mujeres se crean con las mismas habilidades que los hombres para desempeñar cualquier trabajo; también podemos decir que las mujeres de nuestros países son las más bellas del mundo. Lo que sí provoca reacciones histéricas es el que se diga algo que no les guste. ¿Qué clase de hipocresía es esta la del mundo en el que vivimos? ¿Acaso con hipocresías es que estamos pensando arreglar nuestros problemas? ¿Como puede entenderse que existan mejores, pero que no existan peores –o sea, que los negros son los mejores deportistas del mundo pero que no se pueda decir que los hindúes están entre los peores, por cuanto ello seria denigrante para los últimos? ¿Por qué podemos decir que los negros son los mejores en unas cosas pero no podemos decir que son los peores en otras? ¿Por qué ya también nos hemos visto forzados a reprimirnos en nuestras opiniones de lo que hemos creído siempre como charlatanería, estupidez e idiotez religiosa, por cuanto ahora algunas figuras políticas que nos convienen estén incluidas dentro de esos conceptos nuestros, estando nosotros dispuestos a irnos a la muerte sin habernos atrevido a revelarle a la humanidad lo que realmente creíamos de ellas?
    ¿Se entiende ahora por qué es imposible un periodismo neutral, objetivo, imparcial y científico? ¿Se entiende ahora por qué nadie puede excluirse de esa categoría periodística de la que estamos hablando?

  4. enero 16, 2012 en 1:15 pm

    perdón, quise decir “hemos llegado tan lejos que ya no podemos hablar de los problemas”

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: